Somos la generación que no quiere relaciones

Queremos una segunda taza de café para las fotos que subimos a Instagram los domingos por la mañana, otro par de zapatos en nuestras fotos artísticas de pies. Queremos poner en Facebook que tenemos una relación para que todo el mundo pueda darle a “me gusta” y poner un comentario, queremos una publicación digna del hashtag #parejaperfecta. Queremos tener a alguien con quien ir de brunch los domingos, con quien quejarnos los lunes, con quien comer pizza los martes y que nos desee buenos días los miércoles. Queremos llevar acompañante a las bodas a las que nos inviten (¿Cómo lo habrán hecho? ¿Cómo habrán conseguido un felices para siempre?). Pero somos de la generación que no quiere relaciones.

Buceamos por Tinder en un intento de encontrar a la persona adecuada. Como si tratáramos de hacer un pedido a domicilio de nuestra alma gemela. Leemos artículos como Cinco maneras de saber que le gustas o Siete formas de gustarle, con la esperanza de ser capaces de moldear a una persona para tener una relación con ella, como si de un proyecto de artesanía que hemos visto en Pinterest se tratase. Invertimos más tiempo en nuestros perfiles de Tinder que en nuestra personalidad. Y aun así no queremos tener una relación.

Hablamos y escribimos mensajes de texto, mandamos fotos o vídeos por Snapchat y tenemos conversaciones subidas de tono. Salimos y aprovechamos la happy hour, vamos a tomar un café o a beber cerveza; cualquier cosa con tal de evitar tener una cita de verdad. Nos mandamos mensajes para quedar y mantener una charla insustancial de una hora solo para volver a casa y seguir manteniendo una charla insustancial mediante mensajes de texto. Al jugar mutuamente a juegos en los que nadie es el ganador, renunciamos a cualquier oportunidad de lograr una conexión real. Competimos por ser el más indiferente, el de la actitud más apática y el menos disponible emocionalmente. Y acabamos ganando en la categoría el que acabará solo.

Queremos la fachada de una relación, pero no queremos el esfuerzo que implica tenerla. Queremos cogernos de las manos, pero no mantener contacto visual; queremos coquetear, pero no tener conversaciones serias; queremos promesas, pero no compromiso real; queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que implican. Queremos un felices para siempre, pero no queremos esforzarnos aquí y ahora. Queremos tener relaciones profundas, pero sin ir muy en serio. Queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar.

Queremos alguien que nos dé la mano, pero no queremos darle a alguien el poder para hacernos daño. Queremos oír frases cutres de ligoteo, pero no queremos que nos conquisten… porque eso implica que nos pueden dejar. Queremos que nos barran los pies, pero, al mismo tiempo, seguir siendo independientes y vivir con seguridad y a nuestro aire. Queremos seguir persiguiendo a la idea del amor, pero no queremos caer en ella.

No queremos relaciones: queremos amigos con derecho a roce, “mantita y peli” y fotos sin ropa por Snapchat. Queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una relación, pero sin tener una relación de verdad. Queremos todas las recompensas sin asumir ningún riesgo, queremos todos los beneficios sin ningún coste. Queremos sentir que conectamos con alguien lo suficiente, pero no demasiado. Queremos comprometernos un poco, pero no al cien por cien. Nos lo tomamos con calma: vamos viendo a dónde van las cosas, no nos gusta poner etiquetas, simplemente salimos con alguien.

Cuando parece que la cosa empieza a ir en serio, huimos. Nos escondemos. Nos vamos. Hay muchos peces en el mar. Siempre hay más oportunidades de encontrar el amor. Pero hay muy pocas de mantenerlo hoy en día…

Esperamos encontrar la felicidad. Queremos descargarnos a la persona perfecta para nosotros como si fuera una aplicación nueva; que puede actualizarse cada vez que hay un fallo, guardarse fácilmente en una carpeta y borrarse cuando ya no se utiliza. No queremos abrirnos; o, lo que es peor, no queremos ayudar a nadie a abrirse. Queremos mantener lo feo tras una portada, esconder las imperfecciones bajo filtros de Instagram, ver otro episodio de una serie en vez de tener una conversación real. Nos gusta la idea de querer a alguien a pesar de sus defectos, pero seguimos sin dejarle ver la luz del día a nuestro auténtico yo.

Sentimos que tenemos derecho al amor, igual que nos sentimos con derecho a un trabajo a jornada completa al salir de la universidad. Nuestra juventud repleta de trofeos nos ha enseñado que si queremos algo, merecemos tenerlo. Nuestra infancia rebosante de películas Disney nos ha enseñado que las almas gemelas, el amor verdadero y el felices para siempre existen para todos. Y por eso no nos esforzamos ni nos preguntamos por qué no ha aparecido el príncipe o la princesa azul. Nos cruzamos de brazos, enfadados porque no encontramos a nuestra media naranja. ¿Dónde está nuestro premio de consolación? Hemos participado, estamos aquí. ¿Dónde está la relación que merecemos? ¿Dónde está el amor verdadero que nos han prometido?

Queremos a un suplente, no a una persona. Queremos un cuerpo, no una pareja. Queremos a alguien que se siente a nuestro lado en el sofá mientras navegamos sin rumbo fijo por las redes sociales y abrimos otra aplicación para distraernos de nuestras vidas. Queremos mantener el equilibrio: fingir que no tenemos sentimientos aunque seamos un libro abierto; queremos que nos necesiten, pero no queremos necesitar a nadie. Nos cruzamos de brazos y discutimos las reglas con nuestros amigos, pero ninguno conoce el juego al que estamos intentando jugar. Porque el problema de que nuestra generación no quiera relaciones es que, al final del día, sí que las queremos.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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LA PRÁCTICA DE LA SOLEDAD

 

Para poder conversar con lo femenino salvaje una mujer tiene que abandonar transitoriamente el mundo y sumirse en un estado de soledad en el sentido más antiguo de la palabra. Hace tiempo, el adjetivo inglés alone [solo], equivalía a dos palabras: all one, es decir, “todo uno”. Ser todo uno significaba ser una unidad total, una unicidad, tanto con carácter esencial como transitorio. Éste es precisamente el objetivo de la soledad, ser totalmente uno mismo. Es la mejor cura para el estado de extremo cansancio habitual en las mujeres modernas, el que las induce a “saltar a la grupa de su caballo y lanzarse al galope en todas direcciones”.
La soledad, no es ausencia de energía o acción tal como algunos creen, sino una abundancia de provisiones salvajes que el alma nos transmite. En tiempos antiguos, tal como sabemos a través de los médicos-sanadores y místicos, la soledad deliberada era no sólo paliativa sino también preventiva. Se utilizaba para curar la fatiga y prevenir el cansancio. También se usaba como oráculo, como medio para escuchar el yo interior y pedirle unos consejos y una guía imposibles de escuchar en medio del estruendo de la vida cotidiana.
Las mujeres de la antigüedad y las modernas aborígenes solían crear un lugar sagrado para esta clase de comunión y búsqueda. Dicen que tradicionalmente se establecía durante el período menstrual de las mujeres, pues en estos días una mujer vive mucho más cerca de su propio conocimiento que de costumbre; el espesor de la membrana que separa la mente inconsciente de la consciente se reduce considerablemente. Los sentimientos, los recuerdos, las sensaciones que normalmente están bloqueados penetran en la conciencia sin ninguna dificultad. Si una mujer se adentra en la soledad en este período, tiene más material para examinar.
No obstante, en mis intercambios con las mujeres de las tribus del Norte, Centro y Sudamérica así como con las de algunas tribus eslavas, descubro que los “lugares femeninos” se utilizaban en cualquier momento y no solo durante la menstruación; más aún, cada mujer disponía de su propio “lugar femenino”, el cual consistía a menudo en un determinado árbol o punto de la orilla del río o en algún espacio de un bosque o desierto natural o una gruta marina.
Mi experiencia en el análisis de las mujeres me lleva a pensar que buena parte de los transtornos premenstruales de las mujeres modernas no es sólo un síndrome físico sino también una consecuencia de su necesidad insatisfecha de dedicar el tiempo suficiente a revitalizarse y renovarse.
Siempre me río cuando alguien menciona a los primeros antropólogos, según los cuáles en muchas tribus las mujeres que menstruaban se consideraban “impuras” y eran obligadas a alejarse del poblado hasta que “terminaban”. Todas las mujeres saben que, aunque hubiera un forzoso exilio ritual de este tipo, cada una de ellas sin excepción, al llegar este momento, abandonaba la aldea con la cabeza tristemente inclinada, por lo menos hasta que se perdía de vista, y después rompía repentinamente a bailar y se pasaba el resto del camino muerta de risa.
Como en el cuento, si practicamos habitualmente la soledad deliberada, favorecemos nuestra conversación con el alma salvaje que se acerca a nuestra orilla. Y lo hacemos no sólo para “estar cerca” de la naturaleza salvaje del alma sino también, como en la mística tradición de tiempos inmemoriables, para hacer preguntas y para que el alma nos aconseje.
¿Cómo se evoca el alma? Hay muchas maneras: por medio de la meditación o con los ritmos de la carrera, el tambor, el canto, la escritura, la composición musical, las visiones hermosas, la plegaria, la contemplación, el rito y los rituales, el silencio e incluso los estados de ánimo y las ideas que nos fascinan. Todas esas cosas son llamadas psíquicas que hacen salir el alma de su morada.

– Clarisa Pinkola Estés.-

Tres grandes eventos Astronómicos hoy

Este 10 y 11 de febrero se podrá observar un eclipse lunar penumbral en gran parte del mundo. A la par se podrá ver la máxima cercanía de un cometa que ha sido visible desde poco antes del Año Nuevo, así que tendremos muchos pretextos para mirar el cielo.

Particularmente el fenómeno del eclipse, que tendrá inicio a las 22:34pm del 10 de febrero, podrá apreciarse en toda su extensión en Europa, así como en partes de Asia y de América. El punto máximo del eclipse inicia a las 00:44 horas, tiempo universal (6:43pm de la Ciudad de México), y concluye a las 02:53, tiempo universal, así que para los que viven en la Ciudad de México será apropiado buscar la luna llena justo al atardecer. La luna llena de este mes es tradicionalmente llamada “la luna de nieve” (los eclipses lunares siempre ocurren en luna llena, en este caso en el signo de Leo).

Los eclipses penumbrales apenas son visibles y ocurren cuando la Luna se acerca al exterior de la sombra de la Tierra, fuera de la parte oscura llamada “umbra”. La penumbra es la sombra más externa de la Tierra, la umbra la interna. Desde la Luna, este viernes se vería un eclipse solar parcial. En este caso, sin embargo, la totalidad de la faz lunar pasará a través de la penumbra de la Tierra, lo que hará que sea más perceptible la reducción de la luminosidad de la Luna. De cualquier manera, se aconseja utilizar un telescopio o unos binoculares para apreciar mejor el fenómeno.

Poco después de que concluya el eclipse se podrá observar en el cielo el cometa 45P, también llamado  “cometa del Año Nuevo”.

Este cometa, descubierto en 1948, se hace visible cada poco más de 5 años. Si bien se ha podido observar desde Año Nuevo –de ahí el nombre, este fin de semana llegará a su máxima luminosidad, acercándose a sólo 0.08 unidades astronómicas, lo cual es más de 11 millones de kilómetros de distancia de la Tierra. Se recomienda mirar hacia la constelación de Hércules y hacia Corona Borealis y la Osa Mayor y buscar una cola azul verdosa. La próxima oportunidad que tendremos para verlo será en el 2022.

TODA MUJER AMOR ES MUJER MEDICINA

Una mujer medicina es la que mira la vida con amor y bondad

Toda mujer amor es una mujer medicina.

Una mujer que se llena de fuerza, que alimenta de bondad a quienes le rodean, que mira con los ojos serenos de la vida, que se sincera con su identidad, que sana con un beso.

Una mujer medicina es aquella que llena de energía, que infunde y transmite cariño, que abraza al amor con amor, que eleva sus secretos, que profundiza, que es generosa, que conoce el perdón, que vive en gracia, que enseña a saber.

Una mujer medicina es humana, compasiva, sabedora de su poder, de su inspiración, de su permanencia, de su caos y su orden, defensora de su vida, de sus necesidades, de sus sueños y de la cesta de sus olvidos.

El don de ser una mujer medicina

Por esto una mujer medicina es aquella que si pasa, se queda. Es aquella que cuelga siempre del corazón, que pisa fuerte, que es consciente de lo que ocurre a su alrededor, que resulta determinante.

No conoce la perfección ni la imperfección, simplemente ES. Y con esa potencia ayuda a los demás a SER. Esto requiere de un llamamiento, de una pelea con sus juicios, de un conflicto con el entorno.

Porque ser mujer amor no siempre es fácil, hay mucho que pelear. Hay que pelear contra todo aquello que no permite sentir lo que cada momento transmite, que intenta manejar nuestros derechos, que intenta someter nuestros sueños, que menosprecia nuestras necesidades.

Así, ser mujer medicina también es decir basta, no permitir la esclavitud, ser una misma, no necesitar, pero amar sin medida y por encima de cualquier posibilidad. Y ahí nos encontramos con la balanza que hipnotiza el equilibrio emocional de la mujer.

La fortaleza del amor de una mujer88739be661a7619a85253b56e3226b15

No hay nada tan fuerte como el amor de una mujer que pone su empeño en su bienestar, que se acepta a sí misma, que comprende su presente y tiene en cuenta su pasado.

A través de sus experiencias y de su conocimiento la mujer medicina comparte la profundidad del tiempo, la trascendencia de los anhelos y la importancia de amontonar los sueños cumplidos.

Toda mujer tiene dentro del alma una guerrera que le palpita, que le da luz, que le brinda esperanzas, fuerzas y armas para luchar. Es esa guerrera interior la que le ha curado sus heridas, la que ha sanado traiciones, desengaños y rechazos.

Y esa luz es la misma que le hace madurar, volverse sabrosa, explotar su inteligencia, saber manejarse, equilibrar su intuición y su razón, hacer bello el arte de la vida y de la lucha ante las adversidades.

El corazón de la mujer, un océano de misterios

El corazón de la mujer amor es un océano de misterios repleto de peces que brillan cuando está oscuro, lo cual lo hace tan extraño como mágico. El corazón de la mujer medicina es algo que conecta la profundidad de mil misterios.

Es un corazón que palpita por sí mismo, que se deshace en bondad, en respeto, en seguridad, en fuerza, en inteligencia y en cariño. Estos son los principios que sostienen el edificio de la mujer medicina, la que mira su vida de manera generosa, la que no se atrapa.

Esto hace que los actos se conecten y equilibren con el sentir y el pensar, que la mujer sea consciente de sí 03e2183be05cd365f184804e68e71107misma, de lo que es, de lo ha que ha sido y de lo que es capaz de ser. Porque la mejor cura es la aceptación…

La mujer medicina es aquella que está vestida de fuerza y dignidad, de llaves que abren puertas de cuento, de maquillaje de realidad con matices de viveza, de una colección de motivos, de razones a las que aferrarse…

La mejor medicina para el alma es la dulzura de otro ser humano, la amabilidad y la sensibilidad de quien escucha, de quien se trata a sí mismo con respeto y valora a los demás como un tesoro. Eso es lo que define a la mujer amor, la mujer medicina.

Artículo escrito por Raquel Aldana para La Mente es Maravillosa.

Y si te dijera que mañana me muero

Soy tu Ego, ese que alimentas día a día con miles de frases y acciones para satisfacerlo.

Sí, ese mismo que te mantiene durante días, meses, años o toda una vida sin hablarte con un ser querido, soy el que te hace romper relaciones y amistades.

Soy ese que te dice .- ” que te hable él primero ” ” me debe una disculpa” ” tengo razón “, sí ese mismo, imagino que ya me has reconocido, somos viejos amigos, ¿me recuerdas?

Empezamos un año, después de unas fiestas en las que se suelen enviar mensajes y buenos deseos, incluso de aquellas personas que durante el resto del año ni se acuerdan de que existes, (sigo hablando, soy tu Ego). Momentos en los que tenemos grandes propósitos, empezamos un nuevo año y la verdad, muchas ganas de que este sea “Mi Año”. Ese año en el que poder cumplir nuestros sueños y de ser Felices, como si ser feliz fuera algo complicado, difícil y escurridizo.

A veces te miro y pienso que si no me alimentaras tanto, tendrías más espacio para alimentar el sentimiento más buscado y poco encontrado, LA FELICIDAD.

He visto muchos Egos rendirse cuando ya era demasiado tarde, y sí, hay un momento en el cual ya es demasiado tarde y cuando llega ese momento, me desvanezco y me convierto en una gran losa llena de culpa que sigo cargando hasta el día que dejo de existir en este mundo, ahí es donde el Ego se convierte en más dolor.

En esos momentos te pido ” conciencia “, para que no me alimentes tanto, y te hagas estas preguntas ;

¿ Y si mañana me muero ? ¿ Me echarías de menos ? ¿ Echarías de menos a esa persona con la que has dejado de hablar ?

A la mayoría de personas de este mundo si le preguntas lo que desean, es muy rápida su respuesta.- ” SER FELIZ “.

Solo te pido que alimentes más estas palabras sanadoras y te liberes : ” Lo siento, perdóname, gracias , te amo ” .El Ho’oponopono es un arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas.

Ho’oponopono significa “enmendar”, “corregir un error”.

Según esta filosofía, todo lo que aparece en nuestra vida es un pensamiento, una memoria, un programa funcionando (un error) y se presenta para darnos una oportunidad de soltar, de limpiar, de borrar.

Para poder ser feliz hay que soltar esa losa tan pesada y un gran propósito es liberarnos de esas cargas.

Deseo que seas tan feliz, que no sepas si vives o si sueñas

 

Éste es el tipo de amor que elijo y merezco

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Elijo a alguien que no tenga que perderme para extrañarme.

Elijo a alguien que no tenga miedo de conocerme, y mejor aún, que no huya al conocerme. Alguien que me ame a mí, y a mis defectos. Y a pesar de mis conflictos, aún decida quedarse a mi lado. Elijo a alguien que me escuche cuando necesito desahogar mis penas, que me de un abrazo que calme mis nostalgias.

Elijo a alguien con quien cometer locuras y sonreír de ello, sin importar la opinión ajena. Alguien con quien cometer errores y aprender, que a pesar de los obstáculos, juntos podemos crear una historia incomparable, feliz y sin un punto final.

Elijo a alguien que entienda que no soy perfecto, por ello, que acepte y comprenda mis errores. Que me ayude a corregir mis torpezas y también, se deje ayudar. Alguien que entienda que somos dos personas distintas con sentimientos propios, con sueños y muchas metas por cumplir, y me de un impulso para cumplir y lograr todo ese sueño.

Elijo a alguien que me digas pocas veces que me quiere y un sin fin de veces, que me ama. Alguien a quien mirar y descubrir lo importante que soy para ella y consumirme en su mirada.

Elijo a alguien que no tenga que perderme para extrañarme. Que diga que me extraña. Que guarde mis mensajes y lo vuelva leer cuando me extrañe. Alguien que tenga miedo de perderme.

Elijo a alguien con quien no sentirme solo y sentir su presencia siempre. Sentir su amor. Alguien que tenga necesidad de mí, que quiera verme. Alguien con quien necesite hablar para tener mi día completo y, asimismo, tenga la necesidad de hablar conmigo antes de irse a dormir.

Elijo a alguien con quien soñar y recrear historias antes de dormir, sabiendo que soñará conmigo, que despertará pensando en mí. Alguien a quien escribir un mensaje al despertar y tener un mensaje suyo, cuando la noche se despida y los rayos del sol, dibujen la ciudad.

Elijo a alguien con quien sentarme una tarde a tomar un café y hablar sin aburrirnos. Alguien con quien compartir mis anécdotas, mi historia y decir una estupidez sin sentir que recibiré reproches.

Elijo a alguien con quien sentarme un atardecer, a orillas del mar y observar el horizonte, el desfile de las nubes escoltado por las aves que viajan con rumbo desconocido en aquella tarde donde el cielo es fuego. Y suspirar juntos. Y abrazarnos. Y besarnos viajando a otro mundo. Y decirnos lo mucho que nos amamos.

 

Quiero conocer sus defectos y aún así, amarla.

AMOR EVOLUTIVO

Amor Evolutivo es una forma de amor maduro. Tal vez sea por ello que tantos de nosotros permanecemos solos durante años sin elegirlo o sufrimos de relación en relación hasta que encontramos aquella en la que nos sentimos totalmente aceptados valorados y somos nosotros, sale nuestra autenticidad, un amor real sin máscaras. Es un amor que se forma por dos personas que han evolucionado y no es fácil porque a nadie lo preparan para ello, y nadie  piensa que algún día se encontrará inmerso en una relación mágica, de verdad.

No es fácil porque traemos con nosotros recuerdos de historias de amor anteriores y nuestro corazón late con la fuerza de mil vidas, así que la intensidad de nuestros sentimientos y lo que a veces asusta. No es sencillo porque lo que para otras personas son símbolos de amor, para nosotros son cadenas. Los sueños y ambiciones de otros, para nosotros son prisiones.  No es fácil porque esperamos que quien amamos sea mejor cada día, tal como lo esperamos de nosotros mismos.

Para atreverse a amar de una manera evolucionada hay que estar dispuesto a darle la vuelta a todo lo que creímos siempre que era el amor. Una pareja evolutiva te querrá a su lado como cómplice, como compañero y amante compartiendo tres vidas. La tuya, la de ella y la que construiréis en común. Nunca alcanzarás del todo el centro de su corazón, porque ese lugar sólo le pertenece a ella. Una persona evolutiva nunca se entregará por completo a otra persona porque sabe que su verdadera esencia sólo es suya. No perderá su identidad ni fingirá ser quien no es a cambio de amor. Lleva dentro los secretos del viento de la noche, el misterio de la luna en la mirada y el ritmo de la tierra en su corazón, ¿Cómo podría querer ser otra si ella ya lo es todo?.

Amar a una persona evolutiva removerá tu mundo, te despojará de años de ideas equivocadas y te hará enfrentarte con lo que se esconde en el fondo de ti mismo, te hará mirar a los ojos del espejo para descubrir qué es lo que ella ve cuando te mira. Te hará bailar al son de la melodía más antigua del mundo y te hará recordar que no es la primera vez que danzas esos pasos nunca olvidados y que no es la primera vida en la que la encuentras. Amar te hará abrir la puerta a misterios que nunca imaginaste encontrar pero que siempre esperaste descubrir.

Cuando una persona evolutiva te ama conoces lo que es la plena confianza. Jamás te mentirá. Nunca te engañará porque sería como engañar y mentir a su propia alma. Si uno de nosotros te ama, puedes sentirte afortunado porque no hay nada más limpio, desnudo y honesto que el amor de una persona así. Pero esperamos lo mismo. La mentira, el engaño, la traición… matarán todo sentimiento que pudiéramos tener por ti. Sufriremos y sentiremos un dolor profundo, pero sabemos cómo curarnos y continuar adelante.

Debes recordar que estamos conectadas con la tierra y sus ciclos, así que no siempre nos comportaremos igual. A veces el aire nos llevará de un proyecto a otro y resultará difícil seguirnos. A veces las ideas cruzarán tan rápido nuestra mente que sólo otra mente rápida y curiosa podrá seguir nuestra conversación. A veces el fuego hará que nos consumamos de pasión o estallemos como volcanes ante lo que consideremos injusto.

A veces el agua nos sumergirá en épocas de silencio y melancolía, y parecerá aún más difícil alcanzarnos, pero cuando emerjamos del mar de nuestras emociones, te amaremos aún más porque nuestros sentimientos estarán aún más claros.  Otras veces parecerá que la tierra nos hace preocuparnos más de lo habitual por lo material, pero sólo estaremos creando raíces profundas para poder asentar el hogar que creemos juntos  en el tiempo y el futuro.

Puede que alguna noche tu pareja evolutiva que amas no se quede a tu lado, pero allí donde esté, bailando bajo la luna llena o explorando la oscuridad de la luna oscura, estarás con ella. Porque cuando una pareja así se enamora sabe que esa unión fue forjada por su alma y la tuya mucho tiempo antes de nacer, así que podrás estar seguro/a de que regresará a tu lado. Y lo hará más completa, más feliz y más enamorada que antes.

Si amas a una persona así habrás elegido compartir tu vida con una persona libre que, desde su libertad, compartirá su mundo contigo. Por eso has de saber que si algún día ella deja de amarte, no habrá juegos ni mentiras. No habrá engaños.  Conocemos muy bien el poder del amor, la fuerza que otorga compartir la vida con alguien que te impulsa a ser tu mejor versión y atreverte a alcanzar tus sueños con la seguridad de que siempre habrá alguien que creerá en ti. Saberse amado en este mundo cada vez más solitario es un don que debemos cuidar y agradecer porque no está destinado a todos. Por eso, si alguna vez todo termina, el último acto de amor de una pareja evolutiva será dejarte ir. Sólo así ambos podréis encontrar la felicidad y la vida deseada. Solos o acompañados.

Y tú, si has llegado a una época de tu vida en la que estás preparada/o para compartir tu camino con alguien, nunca escondas lo que eres a la persona que amas. Muestra tu alma, deja fluir tu magia y dile quién eres desde el primer momento. Sólo así sabrás que lo que estáis creando es real.

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¿DE DÓNDE VIENE EL DÍA DE LA MADRE?

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La celebración del Día de la Madre es una de las fechas más señaladas por todos en el calendario año tras año. “Madre no hay más que una”, y es la oportunidad perfecta para ensalzar y premiar todo el cariño y sacrificio que ofrecen a los hijos cada día, durante todos los días del resto de sus vidas. Pero, ¿de dónde procede la celebración de esta festividad?

Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, cumpliendo su papel de cultura seminal que ha servido de base a la civilización occidental. En este época, sus contemporáneos rendían honores a Rea, hermana y esposa de Crono, y madre de Zeus, Poseidón y Hades. Sin embargo, y según Homero, Rea simbolizaba la madre de los dioses y no una madre universal, como podría serlo la diosa Cibeles.

Precisamente, fue la divinidad de Cibeles a quien honraron los romanos que, a su vez, adquirieron la costumbre de los griegos. Estos, nombraron la conmemoración del día como la Hilaria y la dataron el 15 de marzo, que era cuando los feligreses se disponían a realizar ofrendas en el templo de la diosa de la Madre Tierra.

Varios siglos después, los católicos transformaron esas celebraciones politeístas para distinguir la figura de la Virgen María como la madre de Jesús y de todos los cristianos. En el santoral católico se asignó el 8 de diciembre; coincidiendo con la fiesta de la Inmaculada Concepción y aprovechando la solemnidad para elogiar ambos acontecimientos.

Pero la verdadera concepción terrenal del Día de la Madre se fraguó en 1873 por la poetisa y activista Julia Ward Howe. Esta defensora de los derechos de las mujeres escribió la Proclama del Día de la Madre y, durante un par de años, consiguió que mujeres de 18 ciudades estadounidenses se reunieran en torno a la festividad. La ciudad de Boston continuó celebrando el Día de la madre durante una década, pero sería Ana Jervis -movida por el reciente fallecimiento de su madre- la que aplicaría todos sus esfuerzos para fechar la celebración el 12 de mayo de 1907.

Finalmente, y siete años después de la propuesta de Jervis, la idea llegaría a manos del presidenteWoodrow Wilson, quien determinaría el Día de la Madre en Estados Unidos en el segundo domingo de cada mes de mayo.

Muchos han sido los países que se fueron uniendo poco a poco y haciendo eco de la festividad. Como curiosidad, destacar que España mantuvo su celebración el día 8 de diciembre hasta 1965, fecha en la cual pasó a celebrarse el primer domingo de mayo.

 

Vía Canal Historia

A LOS QUE SON MÁS SENSIBLES…

 

¡No te avergüences de tu sensibilidad!
Te ha traído muchas riquezas.

Eres capaz de ver lo que otros no ven,
Sentir lo que otros se avergüenzan sentir.
Eres más abierto, menos indiferente.

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Te resulta más difícil hacer la vista gorda.

Tú no has cerrado tu corazón,
a pesar de todo.

Eres capaz de aceptar
las altas más intensas
y las bajas más oscuras
en tu amoroso abrazo.
(Sabes que ninguna te define.
Que todo pasa.
Que eres un cuenco cósmico.)

¡Celebra tu sensibilidad!
Te ha mantenido flexible y abierto.
Te ha permitido estar cerca del milagro.
Y la presencia consciente brilla en ti con toda intensidad.

No te compares con los demás.
No esperes que ellos te entiendan.
Sin embargo, sí puedes enseñarles:

Que está bien sentir, profundamente.
Que está bien no saber.
Que está bien jugar
en el borde más crudo de la vida.

La vida podrá parecerte ‘dura’, a veces,
Y a menudo sientes que te puede abrumar.

Pero es aún más duro
reprimir tus abrumadores dones.

A los que son más sensibles:
¡Traigan un poco de dulzura a este cansado mundo!

¡Sigan brillando con sensibilidad valiente!

¡Ustedes son los portadores de la luz!

– Jeff Foster

Nos enseñaron a vivir con miedo.

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Nos enseñaron a hacer del miedo el más fiel compañero de viaje.

Miedo a decir lo que piensas por si al decirlo a alguien no le parece bien. Miedo al cambio, al decir no, al decir sí.

Miedo a tus propias decisiones, así otros pueden decidir por ti lo que debes hacer o no.

Aprendimos a amarnos desde el miedo a la soledad no vaya a ser que nos amemos desde el alma y así aprender que lo más importante es amarse uno mismo .

Un día me sorprendí preguntándole al miedo si podía salir a la calle siendo Mujer.

Empezamos a vestirnos por miedo al cuerpo original y empezamos a sentir miedo al rechazo por si no acertamos con la vestimenta. A apartar nuestros pies de la Tierra, a construir muros, tapias, vallas a nuestro alrededor por miedo a ser heridos, al “te quiero” por la costumbre del miedo a no satisfacer a otros.

Y así, dejamos de gritar por placer y bailar como niñas, como ninfas, como brujas, como LIBRES.

Tememos al Lobo y a la Loba.

Dejamos de ser quienes somos para ser quién quieren que seamos que a su vez son lo que otros quieren…

Y cuando me harté de tanta repercusión en cadena y que él jamás me dejaría aflorar desde las profundidades, decidí no escucharlo, decirle que nuestro viaje juntos había terminado. Y me tumbé desnuda sobre las piedras que por miedo aún se tiran unos a otros.

Ahora cada vez que el miedo viene a buscarme, se da media vuelta, estoy demasiado ocupada siendo libre.

Con Amor