UN GRUPO DE AMIGOS CONSTRUYEN SU PROPIO PUEBLO PARA ENVEJECER JUNTOS

Cuatro parejas que han sido excelentes amigos desde hace más de 20 años buscaban una manera para mejorar su calidad de vida y de vivir más cerca los unos de los otros. Por ello dicidieron sumar sus ahorros y construir un pequeño pueblo para ellos. Su asentamiento, llamado la ‘Llano Exit Strategy’, cuenta con cuatro pequeñas cabinas que dan al río Llano, a las afueras de Austin, Texas.

Las pequeñas cabañas, cada una de las cuales cuestan aproximadamente 35.000 EUR, fueron diseñadas por el arquitecto Mateo García con el objetivo de ser lo más sostenibles posibles. Cuentan con techos inclinados con barriles que puede almacenar hasta 20.000 litros de agua de lluvia, paredes reflectantes para mantener fuera el calor no deseado en el verano, y ventanas aislantes especiales. Los interiores son de madera contrachapada, que mantiene los costos bajos y le da a los hogares un ambiente cálido y espacioso.
El grupo de amigos pasan tanto tiempo allí como les es posible, y todos planean retirarse allí.

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Cada cabina tiene 40 metros cuadrados provista de sofá, cama de matrimonio, baño y porche.

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Sus techos recogen agua de lluvia en barriles de agua que puede almacenar más de 20.000 litros

Los exteriores de acero corrugado reflejan la luz solar, lo que ayuda a mantener el interior fresco en verano.

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Todas estas alternativas a lo que el sistema nos impone son sostenibles y mucho más económicas con lo cual nos facilitan una vida menos dependiente de grandes hipotecas.Me parece una gran forma el agruparse entre unos cuantos amigos y poder vivir con más calidad y una vida más feliz.

Learning to Live

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Una existencia más tranquila, simple y sencilla.

Llevamos una existencia materialista para terminar dándonos cuenta de que las cosas importantes no pueden verse ni tocarse; solo intuirsesentirse. Para apreciar los aspectos intangibles, cualitativos e inmateriales de la realidad, es imprescindible que exista cierto contraste entre nuestro estado de ánimo interno y nuestras circunstancias externas. Quienes padecen “pobreza emocional” creen que esta se debe a su “pobreza material”. Pero lo que nos hace ricos o pobres emocionalmente no es nuestra economía, sino la percepción que tenemos de ella. Gozamos de cierta “riqueza material” y seguimos experimentando la misma pobreza emocional. De pronto tenemos más dinero, pero seguimos sintiéndonos tensos e irritados. Tenemos éxito y respetabilidad, pero seguimos sintiéndonos solos y tristes. Tenemos confort y seguridad, pero seguimos sintiéndonos esclavos de nuestros miedos. Gracias a este contraste entre nuestras riquezas materiales y emocionales cuestionamos las motivaciones que nos han llevado a un estilo de vida materialista. Pero hay corrientes sociales que anteponen la felicidad al dinero. Destacan el decrecimiento, la simplicidad voluntaria, el movimiento slow -“lento” en inglés- y el downshifting –“reducir la marcha”-. Tendencias que promueven disminuir el nivel cuantitativo de nuestra vida y aumentar el cualitativo. Cada vez más seres humanos apuestan por llevar una existencia más tranquila, simple y sencilla. Porque… ¿de qué nos sirve lo que tenemos si no gozamos de tiempo para disfrutarlo? ¿De qué nos sirve pasar el día estresados y cansados? En definitiva, ¿de qué nos sirve ganar mucho dinero si no somos felices? La necesidad de experimentar una “riqueza emocional” abundante y sostenible es la base del nuevo paradigma emergente, uno de cuyos pilares es “la filosofía del posmaterialismo”. Y esta parte de la premisa de que la realidad la componen lo material, tangible y cuantitativo, y lo inmaterial, que solo podemos sentir por medio de nuestro corazón. Se trata de integrar ambos, construyendo un estilo de vida equilibrado entre lo que somos, lo que hacemos y lo que tenemos. Garantizada la supervivencia física y económica y teniendo cubiertas las necesidades básicas, expertos en el campo de la economía del comportamiento afirman que lo que hace perdurar el bienestar emocional no es lo que conseguimos ni poseemos, sino lo que ofrecemos y entregamos a los demás. El altruismo, la generosidad y la orientación al bien común son fuente de plenitud, sentido, abundancia y felicidad”.  “recibimos lo que damos”. “No hay mayor felicidad que ser cómplice de la felicidad de los demás” (Carmina Martorell) keep_it_simple_wallpaper_by_tomsoncze-d77oh5v